Esta es la postdata de un post de mi blog.

Mi perra estaba en el balcon chupandose la argolla, pero dejó de hacerlo cuando supo que estaba siendo observada por mi persona.  Hasta los animales se sienten inhibidos. Aquí surge un dilema moral: ¿Debería mi perra seguir con su tarea,  y no hacer caso a mi mirada inquisitoria ? o ¿debería quedarse quieta y reprimir sus ganas de lenguetearse la cajeta? ¿soy muy guazo?. Sea cual sea la respuesta, es un poco de ambas. Mi perra comenzó a rascarse la oreja. Lo que me lleva a la conclusión de que tiene pulgas y debo bañarla.

Gracias, ¡hasta luego!

Hooba.

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