Me regalaste tu amor. Yo te entregué mi corazón. Me llevaron de urgencia al Hospital italiano y ahora mi corazón es 40% plástico 60% acero inoxidable y hecho en Corea. Pusiste mi corazón en la heladera porque largaba olor. Ojala pudieras olerte entre las piernas ese aroma a mejillon. 

Me regalaste una caja de chocolates. Dulces, dulces chocolates. Los tendré guardados para cuando desee suicidarme, pues tanta azucar sería como veneno para mi diabetico cuerpo. Agradezco el detalle.

La vida es como una escalera me dijo mi padre. Ojala tuvieran rampas para sillas de ruedas.

La vida es larga y dura. Tambien cabezona.  A tu mamá le encanta la vida

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